Microrrelatos Asesinos en La Biblioteca Encantada


En esta ocasión hemos tenido cuatro microrrelatos, uno menos que en los concursos anteriores. Y es que ponerse en la piel de un asesino en primera persona es más que complicado, eso sí, como vosotros mismo podéis comprobar, los cuatro relatos merecen ser el elegido, ¿cuál es el que más te gusta a ti? Yo ya tengo un favorito, pero ha sido realmente difícil la elección.


Smooth Criminal


Es una fría tarde gris de invierno, cae la noche mientras camino por una calle, miro y compruebo que estoy en Cranberry Street , en Brooklyn. 

De acuerdo al plan, visto un traje blanco años 40, un sombrero fedora, una camisa de color rojizo, unos mocasines negros, y una banda negra en el bíceps izquierdo.

Subo en silencio las escaleras de metal, hasta llegar al tercer piso del edificio, y miro por la ventana del salón. Es un salón austero, con un sofá de dos plazas, una mesa de comedor con sólo dos sillas, una gran alfombra, y un mueble-librería con una tele.

Annie está recostada en el sofá, casi de espaldas a la ventana, mirando una serie. Confirmo que la serie es Hill Street Blues. Sale una oveja atada en el baño, así que estoy en la fecha correcta, es jueves, 8 de Noviembre de 1984.

Entro por la ventana, y hago un pequeño ruido. Annie se gira y me ve, se mete bajo la mesa, yo la golpeo y la arrastro hasta su habitación, donde la fulmino con seis cortes precisos.

Luego vuelvo lentamente sobre mis pasos, dejo caer sangre de Annie en la alfombra. Dejo una huella parcial en la ventana, y bajo por las escaleras de metal. Al llegar a la calle, despierto a un mendigo de una patada, suelto una risa malévola y él me mira asustado. No me olvidará.

Trabajo terminado, puedo regresar a casa, solo debo activar el disruptor cuántico, y ya estoy de nuevo en mi tiempo natural. Mientras me quito el sombrero y el traje, activo las redes sociales con la voz, y compruebo que todo está bien, el tipo compuso la canción, y la bailó.

Gustau Santos


Diabál vs Tremhen

Mi brazo izquierdo no responde, el corte fue más profundo de lo que creía o tal vez se trate de alguna clase de hechizo -¿Eso es todo lo que puedes hacer? –Espero que la provocación lo haga salir de su escondite pero nada pasa.

Escucho aplausos -Realmente es impresionante señor Diabál –no distingo de donde surge la voz del mal nacido. -De todos los que han mandado por mí, ninguno logró sobrevivir más de quince minutos.

-Es por eso que he venido en persona señor Tremhen. Magnus Tremhen, miembro del club carmesí, grupo de sádicos y psicópatas.

Algo se mueve a mis pies, salto enseguida, no puedo darme el lujo de ser herido de nueva cuenta, me aferro a un candelabro con mi brazo sano.

-Maldición –no logro ver qué fue, la oscuridad es insondable incluso para mis ojos.
-Prolonga lo inevitable señor Diabál –debí haber dejado que Charlotte me acompañara, de esa forma ya habríamos terminado.

El bastardo estalla en carcajadas -¿Cuánto cree aguantar colgado? –La molesta risa se detiene, escucho un chillido… -Lo tengo- ahora entiendo cómo es que logró atacarme. Necesito mi arma pero para alcanzarla necesito soltarme, no dudo, extraigo el oscuro reloj antes de caer -Es hora Destajador- a mi orden el reloj se transforma en la afilada guadaña, sé que no es necesario decirlo para cambiarla pero siempre me ha gustado hacerlo.

Corro a todo lo que puedo a la par que giro la guadaña con fuerza, en poco tiempo escucho los agudos quejidos de mis atacantes, una a una, las ratas son cortadas por mi cuchilla, admito sentir mayor lástima por ella que por ese bastardo cuando le ponga las manos encima -Creía que sólo tenía las ratas- se aferran a mis piernas una delgadas garras, pateo con fuerza, logro ver a mis esqueléticos enemigos.

-Nigromante –sonrió al pulverizar los cráneos, terminando con ello el hechizo -Es muy molesto señor Tremhen –por fin lo veo, vestido como todo un aristócrata y con ese aire desquiciado que siempre acompaña a los de su clase, veo surgir tras de él una veintena de cuerpos, reconozco a algunos de mis hombres entre ellos.
-Usted será una buena adición a mi colección señor Diabál –debo admitir que la tendré difícil mientras no pueda usar mi magia, me resigno a la par que recibo a mis primeros atacantes, sin mucha dificultad, mas en poco tiempo recuerdo que el problema no es su
fuerza, es su número -¿Agotado?

No le daré el gusto de revelar mi plan, rápidamente he logrado al menos rozar a cada uno con mi cuchilla, pronto todo se ha detenido incluyendo a mis atacantes -Esto se termina, limpio mis anteojos -Es todo suyo- los cadáveres caminan en dirección de su antiguo amo quien no entiende cómo rompí su encantamiento.

Tras unos minutos siento el brazo, el nigromante ha muerto, tacho su nombre de la lista y recolecto su alma y las de sus víctimas, otro horrible día de trabajo, no es sencillo ser la Muerte.


Julián Fosalba

Asesina

Miré a mi alrededor, solo había unas escaleras en forma de caracol, las cuales tenía que subir con mi harapiento vestido, estaba llena de sangre, manchas de barro y algún que otro corte…

“Malditos idiotas” –pensé. Subía las escaleras peldaño tras peldaño, sentí cómo la fuerza me inundaba y la ira se hacía mas grande… pero aun no podía dejar que se liberase, no podía malgastar lo único que me ayudaba en estos casos.

Es curioso, en el pasado era buena, una mujer apasionada por el arte de curar, hasta que encontré algo mas divertido, la magia negra.  Me reí de mí misma, qué ingenua era en esos tiempos, sentí que se tensaba el ambiente. “Saben que estoy subiendo”. No me altere, a decir verdad, miedo a morir no tenía, pues sé que el diablo me espera en la puerta del infierno.

Me hacía gracia, hace unas semanas maté a dos hombres… pobrecitos, sí, sus mujeres nunca tenían que haberme acusado de que era una bruja ante todo el pueblo donde nací.  
“Maldita escalera, ¿no va a terminar nunca?, ¿creéis que voy con escoba? Malditos bastardos”. Hablar conmigo misma no era de ayuda pero me distraía de la tensión. Y así, sin quererlo, un hombre se me abalanzó, alargué mi brazo y de la palma de mi mano salió un resplandor rojizo.

–Púdrete –el hombre cayó muerto escaleras abajo.

No terminé de llegar al final de la escalera cuando otro hizo lo mismo que el anterior, ¿Por qué todos los hombres eran igual de idiotas? Se lo perdonó en este caso, ellos eran los mandados, el hombre que los ordenaba salir era patético, no sé que vi en él en un principio.

–Rafael, cariño –dije, cansada de jueguecitos.

Los maridos siempre se vuelven unos machitos cuando les enseñas cuatro cosas… en realidad yo no había jugado con el diablo, mi marido sí, le había vendido su alma, pobrecillo ¿a quién se le ocurre? Ahora yo podía jugar también con el diablo y hacer que éste me diera como regalo el alma de Rafael, pero, quería matarlo con mis manos, nada me hacía más falta.
.  
Entré por la puerta, me reí a carcajada limpia. Rafael ¿con una espada? Paré en seco.

–¿Eso es veneno? ¿Me vas a matar con veneno? –Reí con más fuerza.
–Sí, ¡el veneno que te llevara al infierno, perra!

“Mi propio marido me teme” –Pensé. El diablo solo le había dado veneno, pero había algo mas, su aura, era negra. Protección.

La lucha empezó, las horas pasaban, hechizo tras hechizo, a veces conseguía que retrocediera. Un resplandor me hizo caer al suelo y se puso encima de mí y me insultó. “Qué original” –me dije.
Y en ese momento una mujer sabe lo que tiene que hacer una mujer y como pude le di un rodillazo en la entrepierna y él cayó a mi lado, cogí su espada y se la atravesé el abdomen.

–Le diré a nuestros hijos que siempre los quisiste.


Anacia Manson Bowie


Tu asesina, con cariño

Apenas percibía su respiración, pero podía oler su miedo… se extendía hasta mis fosas nasales y me guiaba hasta donde se encontraba. Apreté fuerte la empuñadura de mi espada. Él estaba justo detrás de mí, su hedor se pegaba en mi lengua y, eso hacía que me exaltara aún más. Quería oler su sangre, sentir su calor. Le enfrenté, nuestras espadas hicieron chispas al golpear una contra la otra. Sonrió, sin duda quería mi muerte y yo la suya, la quería con ansia. Golpeé una y otra vez su espada, haciendo que retrocediera.

Mi ira era mayor que mi fuerza, no le di pie y desplegué todas mis energías. Cayó al suelo, su espada quedó algo separada de su mano.

 -Dime, que se siente ante la muerte –le dije entre dientes.

Sus ojos se agrandaron aún más y juntó las manos pronunciando palabras, las palabras del ritual. ¡No! No le dejaría terminar, si lo hacía desaparecería ante mí como la última vez. Le tenían ante el filo de mi espada, giré en redondo sin darle tiempo a exhalar el aire de sus pulmones. Sus manos saltaron delante de mí, un chorro de sangre me empapó las piernas. Miré las manos caídas en el suelo, unidas aún. Pero aquel maldito empezaba a murmurar su hechizo…

-Deberías rezar, será lo último que murmures –le miré con odio.

Su hechizo, sin apenas terminar de pronunciarlo me estaba hiriendo como una daga, me cortaba por el cuerpo despojándome de mis fuerzas.

¡No! No le dejaría acabar con mi vida. Ante mis ojos se elevó, como un maldito fantasma. Traicionero brujo. Desapareció ante mí. Yo no dejaba de sentir esos cortes en mi piel y el dolor que me provocaban. La rabia me poseyó, cerré los ojos y traté de sentirlo. Sabía que podía hacerlo, podría olerle de nuevo, él me temía, lo sabía.

Sentí un corte en mí espalda y la sangre caliente resbalar por mi cuerpo, apreté la empuñadura de mi espada y la empujé con todas mis fuerzas hacia atrás. Oí un crujido seguido de un lamento, me volví, le había atravesado el pecho. Empujé con más ira, hasta que sentí su carne pegada a mis manos. Ahora era su sangre la que mojaba mi cuerpo. Su rostro se contrajo en una mueca de dolor y horror hasta que quedó allí, encima de mi acero. Le empujé con el pie y, su maldito y asqueroso cuerpo cayó al suelo. Se hizo mil pedazos ante mí. Sonreí, envainé mi espada y salí de las sombras, a por el siguiente.


Oscura Forastera

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5 comentarios:

  1. Pues, me he enterado un poco tarde, pero habría sido maravilloso hacer el ejercicio de ponerme en la piel de un asesino... Por lealtad mi favorito es el de mi amigo, Gustau XD

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  2. Mi favorito...es de TU ASESINA ,CON CARIÑO... :D

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  3. Smooth Criminal me envuelve en su redes. Suerte a tod@s

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  4. Gracias por elegir mi relato, me alegra mucho que os guste, un beso y felicidades por el programa. :)

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